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El E-555 es silicato de potasio y aluminio, o sea, mica: el mismo mineral que hace brillar una sombra de ojos. En alimentación no colorea por sí solo; es el soporte de los pigmentos perlados que dan ese acabado dorado o metalizado a las decoraciones de chocolate y repostería.
Mica, un mineral que se separa en láminas finísimas y transparentes. Esa estructura laminar es su gracia: cuando sobre ella se deposita un colorante, la luz rebota entre las capas y sale ese brillo perlado que ningún pigmento normal consigue. En la etiqueta aparece como silicato de potasio y aluminio o E555, casi siempre en decoraciones y coberturas brillantes. Es un viejo conocido fuera de la cocina: la industria cosmética lo usa desde hace décadas en sombras, iluminadores y pintalabios, y en alimentación llegó después, precisamente para trasladar ese efecto metalizado a grageas, perlas de azúcar y detalles de repostería.
De percha para otros colorantes. Sus láminas se recubren con pigmentos, sobre todo óxidos de hierro (E-172), y el resultado es un polvo nacarado que da acabados oro, bronce o plata. Lo verás en las grageas de chocolate con brillo metalizado, en perlas y purpurinas comestibles de repostería, y en coberturas de bombones con aspecto de joya. Suele ir acompañado de goma laca (E-904), que sella y abrillanta la superficie, y de emulgentes de chocolatería como el E-476. Es decir: si un dulce parece pintado con oro, lo más probable es que sea mica con óxido de hierro encima. Sin ese soporte, el efecto perlado sencillamente no existe.
Es mineral: se extrae de minas, se purifica y se muele en láminas. Nada de origen animal, así que no da ningún problema a veganos ni vegetarianos. El asunto delicado de la mica no es químico sino ético: una parte importante de la producción mundial sale de minas artesanales, sobre todo en India, donde se han documentado condiciones de extracción muy cuestionables, incluido trabajo infantil. La presión ha venido más del sector cosmético que del alimentario, y hoy varios proveedores certifican el origen de su mica. En un producto concreto no puedes saberlo por la etiqueta, pero conviene tenerlo en el mapa.
Es un caso raro dentro de su familia. Aunque comparte grupo con el dióxido de silicio y los demás silicatos, no está autorizado como aditivo directo en ninguna categoría de alimentos: no puede añadirse por sí solo como antiaglomerante, que es el oficio de sus hermanos. Su hueco legal es otro: la norma lo admite únicamente como soporte de determinados colorantes, y desde que el dióxido de titanio dejó de estar permitido en alimentos en la UE, en la práctica eso significa acompañar a los óxidos de hierro en pigmentos perlados. Las condiciones exactas de ese uso están en la tabla de esta página.
Huevitos de chocolate negro 70 % LACASA Golden Eggs 125 g.
5 aditivos
1
Alcampo · 100 %
Cacao soluble instantáneo 0% azúcares añadidos Nesquik 320 g
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Cacao puro en polvo Valor 250 g
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Cacao soluble 0% azúcares añadidos ColaCao 325 g
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Cacao soluble Cola Cao Cero sin azúcar añadido 325 g.
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Cacao soluble sin azúcar añadido Nestlé Nesquik sin gluten 320 g.
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Cacao soluble Cola Cao Cero sin azúcar añadido 700 g.
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| Denominación oficial en la UE | Silicato de potasio y aluminio |
| También conocido como | Potassium aluminium silicate |
| Número E | E 555 |
| Wikidata | Q18944658 |
El E-555 es silicato de potasio y aluminio, o sea, mica: el mismo mineral que hace brillar una sombra de ojos. En alimentación no colorea por sí solo; es el soporte de los pigmentos perlados que dan ese acabado dorado o metalizado a las decoraciones de chocolate y repostería.
La palabra que enciende las alarmas es aluminio, así que vamos por partes. El aluminio preocupa a los reguladores porque se acumula en el organismo, y por eso los aditivos que lo contienen han ido perdiendo usos en Europa. Ahora bien, en la mica el aluminio forma parte de una estructura mineral muy insoluble: el cuerpo apenas puede extraerlo de ahí, que es distinto a tomarlo en una sal soluble. Súmale que el E-555 solo puede usarse como soporte de pigmentos decorativos, es decir, en la capa brillante de una gragea o una perla de azúcar, no repartido por todo el alimento. La exposición real que aporta es, por diseño de la norma, muy pequeña. El mensaje general de las autoridades con el aluminio es mantener baja la exposición total, y este uso encaja en esa lógica restrictiva.
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Sí. Según los datos de origen de Open Food Facts, el E-555 no procede de animales, así que es apto para dietas veganas y vegetarianas.
En el oficio. El E-554, silicato de sodio y aluminio, es un antiaglomerante: evita que los polvos se apelmacen. El E-555 es mica y en alimentación no puede usarse para eso; su única función permitida es servir de soporte a pigmentos perlados. Comparten familia química y el apellido aluminio, pero legalmente juegan en ligas distintas.
Sí, el mineral es el mismo que llevas en una sombra de ojos o un iluminador, aunque el grado alimentario tiene sus propias exigencias de pureza. De hecho, el efecto es idéntico: láminas transparentes recubiertas de pigmento que hacen rebotar la luz. La cosmética fue la que perfeccionó la técnica; la repostería la adoptó después para las decoraciones metalizadas.
Busca E555 o silicato de potasio y aluminio en la lista de ingredientes, casi siempre pegado al E-172 y a menudo con goma laca (E-904) cerca. La pista visual es todavía más fácil: decoraciones doradas, bronceadas o con brillo nacarado en bombones, grageas y adornos de tarta. Si brilla como metal y se come, este es el sospechoso habitual.